jueves, 29 de mayo de 2008

Quizás un fracaso, quizás no

Siempre me he considerado una persona peleona, curiosa y constructiva. Todo esto me llevó a embarcarme en aventuras de carácter político y social hace 9 años. Me he preguntado también el rumbo que lleva este mundo, las dudas que se le plantean a aquellas personas que son consideradas alter-globalización. Una idea romántica, la de tomar iniciativas creativas para cambiar tu barrio, tu ciudad, y por qué no, el mundo. Nunca he tragado con el individualismo o el egoísmo, pero ha habido un enemigo peor que puede conmigo, el cainismo, que ligado con el sectarismo, son los socios más peligrosos de aquellos colectivos denominados de izquierdas. He colaborado con diversos sindicatos, asociaciones, grupos políticos, etc, algunos enfrentados entre ellos, pero nunca me había visto en el ojo del huracán por intentar aglutinar a personas con las mismas inquietudes. El cainismo de algunos, ese poder de otorgar la culpa a aquellos que piensan casi igual y que recae en cierto grado de sectarismo, hace que muchas veces dude si vale la pena seguir en el ajo. Concretamente, estoy en una asociación y una organización política, adherido por su heterogeneidad dentro de dicho grupo. La gota que colmó el vaso fue haber organizado un acto con el colectivo político donde los miembros de la asociación echaron pestes y mierda sobre él, como si hubiese unas intenciones oscuras por haberlo llevado a cabo. Uno de los errores que tengo es comerme mucho el coco, darle vueltas a una situación, así que el agobio y por qué no decirlo, el stress aumenta. Algo con lo que me gustaba echar horas, crear una red social importante y que lleva su tiempo, lo echen por una parte abajo y por otra, que tampoco se quedan atrás, vayan a la defensiva y paguemos tod@s l@s que estamos en ambos lados el pato. Triste, pero cierto. Así no se llega a ningún sitio. En este verano del 2008 espero estar más tiempo fuera, tan bien como lo hice en el 2007 a mil kilómetros de mi casa durante dos meses. Me vino bien para recargar las pilas, imaginándome una situación algo más idílica, pero nada, tengo un leve sentimiento de culpa por estar enmedio y no poder arreglarlo, intentar que entre el blanco que defienden unos contra el negro de otros, haya un gris intermedio. ¿Podría salir escaldado? Pocas fuerzas me quedan ya, la desilusión es lo que pasa por mi cabeza y es la que me ha llevado a crear este blog.

Ahora, en el inicio de este blog, es un momento de bajón, de poner punto y aparte a un par de cosas pendientes que son importantes (pasar de la vida estudiantil a la laboral, como indiqué en otra entrada anterior) y a partir de ahí, tomar la moral suficiente para hacer lo conveniente. Un punto positivo que me he encontrado es que, haga lo que haga, sé que estoy haciendo lo correcto.

Puedo haber escrito los versos más tristes esta tarde, otro día contaré anécdotas de hace tiempo para compartirlas y por qué no, un poco de sexo nunca viene mal para el blog ;) si dicen que es necesario para aumentar en la calidad de vida, razón llevarán, y toda la del mundo.

2 comentarios:

amor amargo dijo...

Hace poco me dijeron una frase con la que me he quedado;"cambiar de vida y cambiar al mundo es como cambiar de camello: siempre te sangra la nariz"
TOUCHÉ

Fijate que en mi concierto de Soziedad Alkohólika la "banda sonora" fué de Molotov. Hace ya unos años eso si ...

Me gusta tu blog, pasaré a menudo.

Un beso ;)

el esclavo del reloj dijo...

Muchas gracias, estás en tu casa ;)
Besos!