sábado, 31 de mayo de 2008

Nunca dejo nada a medias

Por fin. Viernes noche y desaparece el reloj que me tiene controlado toda la semana, quizás porque quiero. Después de una tarde positiva para aliviar el encontronazo que comenté hace un par de entradas, esa exposición sobre mi hobby favorito en intimidad no podía quedar a medias. Ahora el tic tac del reloj se transforman en jadeos y resoplidos, en testículos chocando y fricción manual. Me lo he tomado como una ceremonia: completamente desnudo, una vela y música a bajo volumen. Otro elemento importante que me acompaña es Jenni Lee, actriz porno apodada por muchos (y con razón) como la diosa. No soy religioso, pero creo que el Vaticano sería mucho más divertido con ropa interior negra o consoladores que vibran. No sé si es el momento de hablar de la actividad complementaria que tengo a la masturbación: el voyeurismo pornográfico. Toda una oda a la imaginación. No me califico como un experto de la materia, pero sé diferenciar escenas de calidad a las forzadas o simplemente cutres. Mi entrepierna opina lo mismo. Tengo gusto para casi todo, desde el porno tradicional al especializado para amantes del cuero y el dolor. Otras se me apetece porno guarro, de ése que está lleno de gemidos, dobles penetraciones y corridas monumentales en la cara de la actriz de turno, pero casi siempre, como ahora mismo, tengo ganas de ese porno elegante y bien hecho del que tomo nota para poder asemejarme en momentos íntimos con mi pareja. ¿Un jacuzzi? Bien vale la pena una noche de hotel de cena, champán y aseo para degustarla durante unos cuantos días como si aún estuvieses allí.
¿Por qué suelto este rollo? Lo del jacuzzi no es gratuito, ni lo de Jenni Lee. Mientras escribo esto, ambos son protagonistas de mi escena favorita en el mundo del porno. Es de la película Fuck Club de Suze Randall, también de mis películas favoritas. La verdad es que las colecciono, pero siempre con buen criterio. Como hay blog para rato, aprovecho este post sólo para entrar por lo alto en lo que a tod@s nos gusta, por la elegancia del buen hacer del porno de calidad y por dedicaros este rato de soledad onanista. Gracias a los que han comentado por primera vez en este blog y buen fin de semana.
Como regalo, la escena, no podía ser menos. Es para mayores de 18 años, así que si eres menor de edad, no debes pinchar en ella.




El fin de semana me trastoca, salgo de un pequeño bache-desilusión (me sangra la nariz, amor amargo :P ) y lo celebro como puedo. Otro día hablo de mi pareja, de la que ya me he referido alguna vez. Vivimos algo lejos y no nos podemos ver siempre que puedo, aunque tenemos la webcam y fantasía erótico-festiva para aprovecharla. Sobre mi visión del porno, mi chica y el cybersexo, entre otras cosas, en entradas posteriores. De nuevo, buen fin de semana a tod@s.

viernes, 30 de mayo de 2008

Un día nuevo

Otra jornada de prácticas, una suerte que el buen ambiente (salvo por el tema de los impagos, que parece que se va a arreglar en breves) ayuda a sonreír y recargar las pilas para el resto del día. Además, es viernes.
En mi casa están haciendo obras, suelo nuevo y los muebles están cada uno por su lado. Aunque las puertas estén quitadas, eso no quita que practique uno de mis hobbys favoritos en la intimidad, la masturbación. Otro ingrediente que pone una nota alegre en mi vida gracias a mi cybervoyeurismo casi profesional. No sé si será una especie de esclavitud propia del sexo, una adicción, pero no pasan dos días en el que me de una satisfacción propia con resultados algo pringosos. Quizás sea debido a ello que tengo una imaginación de la que a veces me asusto. Desde hace un par de años, mis parafilias han aumentado gracias a web como orgasmatrix.com o pornotube.com, a la que le debo decenas de auto-orgasmos.
Ayer a la noche, con el fresquito propio de un atisbo de lluvia, sin sábanas ni ropa interior algo asomaba, pero por el desorden propio de una obra no he podido culminar la obra nocturna. Esta tarde, para celebrar un nuevo fin de semana y la progresiva recuperación de mi bajón y desilusión repentina, la parte oscura ( XXX ) de internet será testigo de una masturbación a plazos.

jueves, 29 de mayo de 2008

Quizás un fracaso, quizás no

Siempre me he considerado una persona peleona, curiosa y constructiva. Todo esto me llevó a embarcarme en aventuras de carácter político y social hace 9 años. Me he preguntado también el rumbo que lleva este mundo, las dudas que se le plantean a aquellas personas que son consideradas alter-globalización. Una idea romántica, la de tomar iniciativas creativas para cambiar tu barrio, tu ciudad, y por qué no, el mundo. Nunca he tragado con el individualismo o el egoísmo, pero ha habido un enemigo peor que puede conmigo, el cainismo, que ligado con el sectarismo, son los socios más peligrosos de aquellos colectivos denominados de izquierdas. He colaborado con diversos sindicatos, asociaciones, grupos políticos, etc, algunos enfrentados entre ellos, pero nunca me había visto en el ojo del huracán por intentar aglutinar a personas con las mismas inquietudes. El cainismo de algunos, ese poder de otorgar la culpa a aquellos que piensan casi igual y que recae en cierto grado de sectarismo, hace que muchas veces dude si vale la pena seguir en el ajo. Concretamente, estoy en una asociación y una organización política, adherido por su heterogeneidad dentro de dicho grupo. La gota que colmó el vaso fue haber organizado un acto con el colectivo político donde los miembros de la asociación echaron pestes y mierda sobre él, como si hubiese unas intenciones oscuras por haberlo llevado a cabo. Uno de los errores que tengo es comerme mucho el coco, darle vueltas a una situación, así que el agobio y por qué no decirlo, el stress aumenta. Algo con lo que me gustaba echar horas, crear una red social importante y que lleva su tiempo, lo echen por una parte abajo y por otra, que tampoco se quedan atrás, vayan a la defensiva y paguemos tod@s l@s que estamos en ambos lados el pato. Triste, pero cierto. Así no se llega a ningún sitio. En este verano del 2008 espero estar más tiempo fuera, tan bien como lo hice en el 2007 a mil kilómetros de mi casa durante dos meses. Me vino bien para recargar las pilas, imaginándome una situación algo más idílica, pero nada, tengo un leve sentimiento de culpa por estar enmedio y no poder arreglarlo, intentar que entre el blanco que defienden unos contra el negro de otros, haya un gris intermedio. ¿Podría salir escaldado? Pocas fuerzas me quedan ya, la desilusión es lo que pasa por mi cabeza y es la que me ha llevado a crear este blog.

Ahora, en el inicio de este blog, es un momento de bajón, de poner punto y aparte a un par de cosas pendientes que son importantes (pasar de la vida estudiantil a la laboral, como indiqué en otra entrada anterior) y a partir de ahí, tomar la moral suficiente para hacer lo conveniente. Un punto positivo que me he encontrado es que, haga lo que haga, sé que estoy haciendo lo correcto.

Puedo haber escrito los versos más tristes esta tarde, otro día contaré anécdotas de hace tiempo para compartirlas y por qué no, un poco de sexo nunca viene mal para el blog ;) si dicen que es necesario para aumentar en la calidad de vida, razón llevarán, y toda la del mundo.

Evasión laboral

Escribo desde el trabajo donde estoy en prácticas hasta finales de junio. Últimamente es lo único que me mantiene alejado de los problemas que tengo fuera de este horario. Aunque no sean míos los modos de producción (Marx dixit), es un rato de risas y alegría. El buen humor rezuma por los rincones y para mí es suficiente. Como dije en la anterior entrada, en otros blogs escribiría sobre qué hago realmente en mi tarea diaria como informático, pero no añado ninguna nota sobre cómo me siento al hacerlas.
Quizás pueda quedarme en esta empresa, pero hay problemas de impago, por lo que no sé si será lo más recomendable. Hay proyectos interesantes relacionados con centros educativos, una de las cosas que más me gustan dentro de este completo mundillo y que puede dar un inyección económica importante, pero si no hay rentabilidad, la balanza tendría saldo negativo en el caso de que valiera la pena seguir en esta situación. Sería un buen momento para cambiar de modo de vida, de entornos y situaciones que últimamente me incomodan demasiado. Creo que todas las personas nos debemos guardar el derecho de dar un giro radical a nuestra vida especialmente cuando hay ciertos aspectos que son inevitables, como es el paso de la vida estudiantil (y parcialmente trabajadora) a la laboral completa. Espero también que mi pareja esté dentro de esos planes y podamos vivir juntos. Qué mejor psicólog@ que alguien en la que confías y sabe darte lo que no puede ofrecerte un diván.

Primera entrada

Este primer post es de las pocas veces que no me siento observado cuando escribo o actualizo una web. Informático de profesión y vocación, llevo algunas webs para adelante pero no las siento propias. En algunas de ellas aparecen mis datos reales y la libertad que te da el anonimato no tiene precio.
¿Qué escribiré aquí? Puedo responder el tópico de "lo que se me ocurra", pero la mejor respuesta es "hablar de lo que pasa por mi cabeza". De mis aficiones comunes hablo en otros sitios, de mi trabajo también, pero de esos momentos en los que necesitas desahogarte, no tengo sitio alguno y qué mejor que un blog para mantener la confidencialidad de la palabra para compartir estos secretos a voces. Aunque no hable de mis aficiones, hablaré de cómo me siento con ellas, si es el momento de dejar alguna, de apetecerme algo nuevo, etc, por lo que en resumidas cuentas, contaré un trozo de mi vida aquí, ése que llevamos dentro pero compartimos con poca gente. Otra cosa que tendré en cuenta es que intentaré no corregir el texto para que sea lo más formal posible como estoy acostumbrado. Lo mejor es lo que sale de carrerilla, lo primero que te pasa por la cabeza.
Tengo pareja, con la que soy muy feliz, pero por desgracia vive lejos e Internet y el teléfono son nuestros aliados. Es de esas personas con las que me gusta estar, y por ello le dedicaré una entrada exclusiva.
Sin más, bienvenid@s a este circo. Ahora mismo son las dos menos veinte de la madrugada, el momento del día en el que menos me siento esclavo del reloj.